Los placeres de la vida


Demasiado a menudo perdemos de vista de los placeres simples de la vida. Recuerda que cuando alguien te molesta, se necesitan cuarenta y dos músculos para fruncir el ceño, pero sólo hacen falta cuatro músculos para extender el brazo y dar una colleja bien dada.

2 comentarios:

Javier Valls Borja dijo...

A mí es que fruncir el ceño me favorece un huevo.

Joan Feliu Franch dijo...

@Javier Valls Borja
Te entiendo, a mi me reduce mi cada vez más amplia frente

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