Yo te di mi tiempo.
Pero al llegar a destiempo,
para ti fui un pasatiempo.
Y para tu novio... un contratiempo.
Ilusiones
Nunca te hagas ilusiones sobre el aspecto de una persona cuando sólo la has visto de espaldas.
Arte contemporáneo (6 de 6)
La mayoría del arte contemporáneo dice tener intenciones sociales y/o morales, pero luego, rechaza a la gente que considera ignorante. Ese arte no me interesa. Me interesa el arte que vive de la gente, no de la especulación.
Arte contemporáneo (5 de 6)
Un arte que te exige asimilarlo y no discutirlo, es dogmático, te demanda fe, que creas en él, no que lo disfrutes. ¿Por qué todo el tiempo quien se equivoca es el espectador, que si se atreve a decir que aquello no le aporta nada resulta que es un ignorante, mientras que la obra es infalible como el Papa?. Si el arte contemporáneo es como una religión, yo me declaro ateo.
Arte contemporáneo (4 de 6)
Si no es necesario un proceso intelectual, cualquier objeto es arte, todo es factible de convertirse en arte, no hace falta preparación, ni esfuerzo, ni talento. Tú, artista, deja cualquier cosa sobre un pedestal y ya llegará un crítico o un comisario que elabore un discurso y una justificación social y moral. Y tranquilo, si alguien dice que eso carece de valores estéticos, automáticamente le acusarán de estar en contra del mensaje o de ser un ignorante. Eso no es arte, eso es un chantaje a la sociedad. Ya está bien, el arte necesita talento, que el artista tenga algo que mostrar a través de su obra y que sepa cómo. Lo demás son mamarrachadas de ineptos.
Arte contemporáneo (2 de 6)
El arte sostenido nada más que en el mercado sólo tiene el valor del mercado. La deducción "si vale tanto debe ser porque es arte" es un fraude y un insulto a la inteligencia. Me niego a considerar que el mercado marca los valores artísticos.
Arte contemporáneo (3 de 6)
Hoy en día la obra de arte no es importante, lo esencial es que denote tu posición económica porque puedes comprarla. Esto demuestra que la imbecilidad humana no tiene límites. Un día toda esa gente que ha mercadeado con el arte y lo ha prostituido, debería pagar por ello.
Arte contemporáneo (1 de 6)
El arte sin valores comprobables por el espectador, no es arte, es dogma religioso que tenemos que aceptar y asimilar como arte. Pues yo me niego.
Sexo versus amor
En el sexo, a diferencia de en el amor, no te pueden romper el corazón. Ahora bien, a partir de cierta edad, te pueden romper la espalda.
La inteligencia
El placer de una persona inteligente es aparentar ser un
idiota ante un idiota que se cree una persona inteligente.
El arqueólogo
Cuando el arqueólogo logro descifrar la escritura más antigua que se conocía, realizada por una especie anterior a los humanos, el texto decía:
Cuando despertó, Monterroso seguía allí.
Cuando despertó, Monterroso seguía allí.
Sobre la cultura. Columna publicada en Semanario Arrels (marzo, 2015)
A veces oigo cosas sobre la
cultura que me indignan. El pasado septiembre tuve la oportunidad de codirigir
Marte, una feria internacional de arte contemporáneo en Castellón, que no se
hubiera podido realizar sin el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación,
entre otros muchos. He de decir que ninguna de las entidades que participaban
en la organización tuvo ni siquiera la intención de supervisar la programación,
delegada a un grupo de profesionales. Lo curioso es que esta afirmación la he
tenido que repetir hasta la saciedad ante la mirada atónita de muchos. Y es que
la subordinación de las manifestaciones culturales a los postulados del poder
es algo tan grave como habitual. No obstante, aún hay algo más indignante, y es
la manipulación de la cultura, el encumbramiento de ciertas propuestas y la
censura de otras, no por obtener un beneficio político, sino por creer (el
responsable institucional) que su criterio de selección es el bueno, el único y
necesario para el pueblo.
Nos estamos acostumbrando a que
en nombre de una ética o de un juicio estético particular se cercene y coarte
la libertad de la expresión artística, de la libre expresión, y lo que es peor,
a que se nos diga qué podemos ver y qué no, fomentando el acritismo. El
ninguneo de los profesionales de la cultura es molesto, pero lo peor es el
desprecio hacia la sociedad, a la que se la supone menor de edad e incapaz de
escoger qué le gusta y qué no, programando una oferta cultural que responde
únicamente a un gusto determinado. Nos dicen qué no podemos ver por una
cuestión de moralidad retrógrada, como si no existieran otros modos de vivir o
de pensar, y aún más, qué no debemos ver porque no gusta estéticamente a quien
tiene el poder, como si el nulo bagaje cultural que se le exige a un político
le otorgara la venia para decidir sobre nuestra manera de sentir, sobre cuáles
deben ser nuestros gustos.
No nos equivoquemos, es la
limitación y la precariedad intelectual de quien manda la que provoca el
autoritarismo. La cultura sirve para despertar conciencias, crear sentido
crítico, no para salir en la prensa por llenar aforos. La distorsión de la
función de la política, servir a los intereses de todos, embrutece cualquier
atisbo de evolución social, y la vigilancia del arte desde posiciones de influencia
y privilegio sólo nos lleva a la ceguera intelectual.
El vacío
Cuando gritó su nombre, todos se giraron menos ella. La persiguió, y cuando fue a cogerla, su mano atravesó el vacío de su figura.
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