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Natural
Cuando uno de los secretarios del político fue a despertarlo a la mañana siguiente, se encontró con el político muerto con una amplia sonrisa natural en los labios. No estaba acostumbrado.
Gay
Siempre soñé con hacerme pasar por gay para conseguir ganarme la confianza de un grupo de amigas, que me invitaran a pasar con ellas una noche, en una fiesta de pijamas y, cuando estuviesen dormidas, aprovecharme y... ¡zas! ponerme sus zapatos.
Halloween
Halloween es una costumbre americana, vale, pero también es una noche
feliz para los niños que, alegres en sus trajes terroríficos, van de casa en
casa riendo y pidiendo chucherías. Por eso, a los ochenta y cuatro años de edad, aquel
hombre se había decidido a aceptar el cambio en las tradiciones de Todos los
Santos, y abrió la puerta sonriendo a los tres niños disfrazados que habían
llamado. Pero los niños no querían truco o trato, pedían dinero y cuando el anciano les dijo que
no tenía, le dispararon dos tiros. Es lo que tienen las tradiciones americanas.
Estudiante zurdo
Hoy me ha dicho un estudiante zurdo que él podría ir a
España a terminar sus estudios sin problemas, y tiene razón, en España lo que
se viola todos los días son los derechos.
El político
Al político le daba pena ver a los niños pedir limosna en
los semáforos.
Por eso los domingos, en misa, le pedía a Dios que un ser bondadoso se los
llevara al algún sitio donde no los viera.
La importancia de las cosas
Encontré desnudos, en el baño, a mi chica y a mi mejor
amigo.
- Váyanse de aquí ya mismo - les dije enfadado.
- ¡Ay, Joan! ¡Perdóname, por favor, no sé qué me pasó, fue...!
- ¡Fuera, cojones!
- Joan... yo sé que tú a María la quieres mucho, pero esto que pasa entre nosotros es...
- ¡¡¡Que os vayáis, por favor, en serioooo!!!
- Tenemos que hablar - insistió ella.
- ¡Hablemos después! - grité, y los empujé fuera del baño.
- Váyanse de aquí ya mismo - les dije enfadado.
- ¡Ay, Joan! ¡Perdóname, por favor, no sé qué me pasó, fue...!
- ¡Fuera, cojones!
- Joan... yo sé que tú a María la quieres mucho, pero esto que pasa entre nosotros es...
- ¡¡¡Que os vayáis, por favor, en serioooo!!!
- Tenemos que hablar - insistió ella.
- ¡Hablemos después! - grité, y los empujé fuera del baño.
Para asegurarme unos minutos de paz, cerré la puerta con
llave.
- No sé cómo pudimos... pobre Joan...
- No puedo creer lo que hicimos, María... somos unas basuras, unos...
- ¿Os podéis callar? ¡Necesito concentrarme!
- No sé cómo pudimos... pobre Joan...
- No puedo creer lo que hicimos, María... somos unas basuras, unos...
- ¿Os podéis callar? ¡Necesito concentrarme!
Cuando te estás cagando te das cuenta de la verdadera
importancia de las cosas.
Sarcasmo
Puestos
a elegir uno de los muchos sarcasmos con que el destino se mofa de nosotros, me
quedo con el caso de José Asunción Silva. A este insigne poeta colombiano sólo
le quedaban, de su en otro tiempo boyante patrimonio, diez pesos en la cartera
antes de pegarse un tiro en el corazón (un médico le pintó en el pecho el lugar
exacto de esta víscera para que no fallara) allá por el año 1896. Ahora son
miles los billetes que llevan su efigie impresa por todos los rincones de
Colombia.
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