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La visita

Arturo odiaba que su abuela fuera a visitarlos a casa. Incluso antes de que ella muriera.

María

María sigue a la gente en los autobuses durante todo el día, los selecciona aleatoriamente, muchas veces ha cambiado de víctima a última hora.

El vendedor de zapatillas

El comerciante se negó a venderme el par de zapatillas que quería, unas Nike altas de color turquesa y negro. Me dijo que yo era demasiado viejo y que preferiría perder una venta antes de que saliera de allí pareciendo un payaso. Yo no me lo tomé muy bien e hice algo que ahora lamento. Lo dejo a vuestra imaginación.

Rugiendo

Estoy corriendo. Lo más rápido que puedo. Hacia la ciudad. Delante veo el puente viejo. Cruza el río y da a la calle principal. Es un viejo puente. Muy viejo. Mi corazón está latiendo rápido. Puedo sentirlo, golpeando contra mi pecho. Estoy respirando con dificultad. Quiero parar. Detenerme, pararme, acostarme, simplemente dejar de correr. Me duelen los músculos. Está detrás de mí, cada vez más cerca. Estoy tan cansado. ¡Dios! Sólo quiero parar. Pero sigo adelante. El puente está cerca. Lo veo. Lo oigo. El golpeteo de sus pasos. No quiero correr más. Me duele mucho. Tengo calambres. ¿Y ahora qué? Siento como que el suelo está temblando. El asfalto está roído. ¿Cuánto tiempo he estado corriendo? Mis zapatos están desgastados. Tienen manchas de pintura en la parte superior. No, es sangre. Sólo cincuenta metros más. Entonces estaré seguro. Sólo tengo que llegar al puente. El suelo está temblando más. Las grietas de la carretera corren por delante de mí hacia el puente. Entonces lo oigo detrás. Casi siento su aliento. Rugiendo.

Las sombras en la paredes

Era verano cuando llegaron. Cuatro de ellos. Eran mitos. Leyendas. Los llamaban las sombras en las paredes. Se contaban historias acerca de ellos. Al rededor de las fogatas. En las noches oscuras de tormenta. Pero eso era todo. Hasta ese día. Me fui a la cama. No podía dormir. La ventana estaba abierta. La luna creciente. Las doce en punto. Primero apareció uno. Su pequeña cabeza, lentamente, se asomó por la ventana. No me moví. Traté de no respirar. Tenía las orejas grandes y el pelo largo. La leyenda era cierta. Miró a su alrededor. Entonces me vio. Sus ojos eran intensamente brillantes. Y parpadeó. ¿Me había visto? No me moví. Entonces, volvió la cabeza al exterior, y apreció otro. Luego otro. Y uno más. Todos en fila. Sólo podía ver las cabezas. Todos iguales. Diferente color de pelo tal vez. Todos a la vez me miraron. Entonces comenzaron a moverse. Entraron. Subieron a la cama. Destaparon mis pies. Noté sus lenguas. Me hacían cosquillas. Hasta que mordieron. Y comieron. Grité. La leyenda era cierta.

La bolsa misteriosa

No puedo recordar cada palabra, pero dijo algo como esto:
"Gracias por reunirte conmigo, sé que esto tiene que ser traumático para ti, no te lo puedo decir todo, pero voy a compartir lo que pueda, tengo que concentrarme. Imagina que tienes un secreto, uno tan grande que nadie te va a creer que, incluso si quisieras compartirlo, desahogarte, sería inútil. Ahora, con esto en mente, considera cómo actuarías si la única persona que conoce el secreto acaba de ser asesinado. Sé que esto te supera y no lo entiendes, pero confía en mí, este asesinato ha salvado vidas, muchas más vidas inocentes de lo que te puedes imaginar. Me iré pronto, sólo quería decirte esto antes de irme. Toma esto, aquí encontrarás toda la explicación, lo siento por ser tan misterioso, pero lo comprenderás muy pronto".
Me entregó una bolsa y luego subió al tren. Me quedé atónito, parado, sin hacer nada mientras el tren partía. Entonces aquel hombre apareció por la ventana, parecía agitado y comenzó a enseñarme otra bolsa por la ventana. era igual a la que me había dado a mi. Abrí la que yo tenía y vi que contenía un sándwich y una botella de agua. Corrí tras el tren, pero no lo alcancé. No sé si va a tratar de ponerse en contacto conmigo de nuevo.

La nota

La nota era precisa, prosaica: "Es fácil para mí irme ahora, espero que me olvides, aún eres lo suficientemente joven como para olvidar y seguir adelante. Te amo más que todo, más que a mi propia vida, mamá."
Tuvieron que esperar hasta que el fuego se hubiera apagado antes de recuperar el cuerpo. Fue una decisión heroica, tomada sin pensarlo demasiado, en cuanto recibió los resultados del análisis. Puede que así haya salvado a su hijo del contagio.

Ellos

Mantenga la calma, voy a contarle un secreto, un secreto muy grande, más grande que Castellón, más grande que Júpiter. Hay momentos en que el valor de la conciencia ayuda a comprender el funcionamiento del mundo. La conciencia causa cambios fundamentales en lo que es, lo que fue y lo que será. La mayoría de las veces la realidad se escribe sobre el pasado, sin dejar rastro de lo que la ha originado, al igual que cuando se pulsa guardar en lugar de guardar como, y destruyes el documento anterior. Yo tengo conciencia de eso. Sin embargo, a veces, quedan fragmentos que se convierten en folklore, en leyenda. Momentos de déjà-vu. Gracias a eso sabemos que estamos siendo observados, a nuestras espaldas. Son los restos de las realidades que se echaron a la papelera de reciclaje del mundo. Y ahora, ¿por qué estoy aquí? Porque ellos me lo piden. Yo los veo. A esos hombres muertos caminando que me cuentan los errores de la evolución. Voy a irme en diez minutos por la puerta de atrás y no me va a volver a ver. Será liberado por la policía, y entonces puede decidir si decirles lo que le he contado o no, pero tenga en cuenta que las personas que nos rodean no son percibidas por los demás, así que piénselo cuidadosamente. Le dejo con ellos.

La rebelión del clown

Doscientos payasos reunidos aplaudieron con deleite, cada uno tocando su bocina. McDonnell salió de detrás de la cortina, el nuevo y más joven presidente que nunca tuvo la Asociación Clown Europea. Su discurso empezó: "Dejadme empezar por haceros una promesa. Como nuestros antepasados, en Egipto, cuando éramos líderes religiosos y sociales, un día nos levantaremos y recuperaremos nuestras posiciones legítimas, no como bufones, sino como reyes y reinas del nuevo orden mundial " Una ráfaga de pasteles de espuma de afeitar voló hacia el cielo y en alguna parte un payaso anciano con una nariz roja encendió un cigarro explosivo, mientras reía satisfecho.

Beso en el bosque

Un miércoles de principio de mes:
Ella me dio un beso. No había nadie allí para presenciarlo. Nunca me besó de nuevo. La idea de no haber sido besado nunca me deprimía, pero la idea de no ser besado otra vez era insoportable.
Me decidí por no hablar de ello una vez hubiera regresado del bosque.
Volvemos a estar solos todas las semanas, pero ya sólo somos conocidos, amigos, tal vez. Yo la miro insinuante, pero ella no reacciona.
Un viernes de final de mes:
Ha salido en las noticias de hoy. Ya la han identificado. La culpa es de él, ese ciclista que ha encontrado el cadáver. Por su culpa se ha desvanecido mi última oportunidad de ser feliz.

La caja

Patricia echó una mirada en su nueva casa y no le gustó. Todo era muy viejo y rancio. A Patricia no le gustaba irse de su anterior casa y alejarse de sus amigos. "Ven y mira tu nuevo hogar", dijo su madre. Se asomó a su habitación. En una esquina vio una gran caja acostada, más larga que alta era su madre y cubierta con una gruesa capa de polvo. Su madre apartó de parte del polvo con el pañuelo, abrió la caja y dio un grito. Efectivamente, perdió a sus amigos para siempre.

Hasta luego Papá

El sonido de la sirena llenó el aire, despertando al vecindario. Benedito escupió sangre sobre la grava salpicando los pies del cadáver de su esposa. Se quedó allí y esperó a que llegara la policía, con la respiración pesada. Las cortinas se movieron alrededor de la ventana de la casa cuando el coche de la policía llegó al fin. Benedito se volvió y saludó con la mano a su hija antes de caminar hacia el coche, con los brazos en alto. La niña abrió la ventana y gritó: "Hasta luego Papá"

Atraparla

No dejo de pensar en un plan para atraparla.
El mayor problema es conseguir salir de aquí.
Corre tan rápido que no sé si seré capaz de cogerla.
Ya han pasado cuatro meses desde que nos conocimos.
El mayor problema es que corre muy rápido.
Fugaz.
He pasado cuatro meses trabajando en este plan.
El mayor problema es capturarla. 
La veo todos los días ahora.
Ya han pasado cuatro meses desde que ella murió, desde que la maté, pero todavía la veo, siempre sola, desde mi encierro, siempre huyendo. 

La relatividad del miedo

-Hola guapa, ¿no te da miedo andar sola por aquí, tan oscuro a estas horas de la noche?
-Pues no, qué va... bueno ahora no, cuando estaba viva sí, claro, pero ahora no.
-Joder.

Travesuras

En casa mis padres, los muebles de las habitaciones cambian de sala constantemente, de manera aleatoria. Cuando quieres entrar en la de mi hermana puedes encontrarte con la de mis padres, y cuando mi madre va a planchar, al abrir la puerta se encuentra con la lavadora. Entrar en la habitación que quieres se ha convertido en cosa del azar, por eso en casa de mis padres todo lo que hay es de todos y nada es de nadie. Se han ido acostumbrando, ya que de vivo no aguantaban mis travesuras, ahora que estoy muerto que se fastidien.

Vampiros


El vampiro estuvo casi hasta el alba dando círculos sobre el cementerio, no podía hallar su cripta. El sol estaba a punto de salir. Al final, no le quedó otra que ocupar un nicho del panteón popular. Entre imprecaciones se juró que —aunque el hambre lo quemara— jamás volvería a alimentarse de un borracho.

Bajo la cama


Daba vueltas y más vueltas, sin poder conciliar el sueño por el calor del verano. Había estado despierto durante horas. Dejó que su mano sudorosa colgara por el borde. 
Entonces sintió que alguien lo agarraba desde debajo de la cama.

Són ells


Alguna vegada has sentit com una mirada es clavava en el teu bescoll? Alguna vegada t'ha paregut escoltar un murmuri en el vent? Alguna vegada t'has parat a pensar que són eixes llampades en el sostre de la teua habitació quan s'han apagat totes les llums? Alguna vegada t'has preguntat que són eixos sobtats colpets en la teua porta? T'has despertat a meitat de la nit de sobte, banyat per una suor freda? O per què un costat del teu espill no s'entela quan et dutxes? Escoltes eixe murmuri quan tot queda en silenci?
Has sentit com un eriçó et recorre tota l'espina dorsal? Sí, són ells que estan ací.

Instituto de Salud Mental


Gracias por llamar al instituto de Salud Mental, la organización más efectiva para tratar sus momentos de locura:
Si usted es obsesivo-compulsivo, presione repetidamente el número 1.
Si usted tiene múltiples personalidades, presione el 3,4,5 y 6.
Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quién es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.
Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese teléfono gigante de colores que Ud. (y sólo Ud.) ve a su derecha.
Si usted es esquizofrénico, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicará qué número presionar. 
Si sufre de pérdida de la memoria de corto plazo, presione 9.
Si sufre de pérdida de la memoria de corto plazo, presione 9.
Si sufre de pérdida de la memoria de corto plazo, presione 9.
Si sufre de pérdida de la memoria de corto plazo, presione 9. 

Gràcies per cridar a l'institut de Salut Mental, l'organització més efectiva per a tractar els seus moments de bogeria: 
Si vostè és obsessiu-compulsiu, pressione repetidament el número 1.
Si vostè té múltiples personalitats, pressione el 3,4,5 i 6.
Si vostè és paranoic, nosaltres ja sabem qui és vosté, sabem el que fa i sabem el que vol, de manera que espere en línia mentres rastregem la seua crida.
Si vostè pateix d'al·lucinacions, pressione el 7 en eixe telèfon gegant de colors que vostè. (i només vostè.) veu a la seua dreta.
Si vostè és esquizofrènic, escolte cuidadosament i una xicoteta veu interior li indicarà quin número pressionar. 
Si pateix de pèrdua de la memòria de curt termini, pressione 9.
Si pateix de pèrdua de la memòria de curt termini, pressione 9.
Si pateix de pèrdua de la memòria de curt termini, pressione 9.
Si pateix de pèrdua de la memòria de curt termini, pressione 9. 

Paraigua

Vaig tindre un somni que m’atormenta. Resulta que, com li haurà passat a quasi tot el món, al llarg de la meua vida m'he oblidat uns quants paraigües per ahí. La setmana passada, en el somni, em vaig recordar de tots ells. De sobte, em van vindre a la ment: estaven tots, fins aquell paraigua de Naranjito de quan era xiquet. Hi havia huitanta-dos, i em miraven acusadors, recriminant-me que els abandonara d’una manera tan cruel. Estic acollonat pel que puguen fer-me.