El silencio no es mi amigo, es mi enemigo. Cuando escribo necesito tener sonido para
mantenerlo alejado. Lo
desprecio porque sé que cuando por fin aparece en mi puerta, estoy seguro que
no se va a escuchar nada más que el sonido ensordecedor de la ausencia de
sonido.
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Novela histórica
Ya sé porque me gusta meter
documentación histórica en mis novelas y novelar mis ensayos, los dice Anatole France en "El
crimen de Sylvestis Bonnard": Todos los libros históricos que no contienen
mentiras son extremadamente tediosos.
La ayudante. Microrrelato ganador del III Concurso de la editorial ACEN
Ahora voy a hacer desaparecer a mi hermosa ayudante, exclamó Marvin el Magnífico. La chica se metió en la caja, cerró los ojos y se dispuso a caer por la trampilla bajo el escenario. Hubo una sacudida, y la ayudante abrió los ojos. No estaba bajo el escenario. No sabía dónde estaba.
A mitad leer
Tengo varios libros abiertos por la mitad y los voy leyendo
de a poco. Si pienso esto en términos de personas, en cuanto a relaciones,
descubro que tengo a varias personas abiertas por la mitad a la espera de una lectura más consagrada, más profunda.
El asesino gourmet y el teorema de Ginsberg:
"Salí de de la casa.
En la calle llovía y el agua volvía más penetrante el hedor. El persistente
olor a sangre se mantuvo en mi olfato hasta mucho tiempo después de estar en
contacto con el cadáver. Fue entonces cuando avisé a la policía de forma
anónima. Era consciente de que comenzaba a cumplirse el teorema de Ginsberg: 1.– No puedes ganar. 2.– No puedes empatar. 3.– Ni siquiera puedes abandonar el
juego."
Si quieres leer más tendrás que comprar el libro (Castalia Iuris-Argot-Restauro Taller d'Art-Colorins-La Repro-Libristic.com-finisterraeediciones.com...)
Una història de polis
Estic escrivint un relat policíac. Com que no ho
he fet mai, estic tractant de seguir les normes bàsiques, que al meu parèixer
són: Respecte als escenaris, en tota investigació policial, és necessari
visitar com a mínim un club de striptease. Si algú et persegueix pel centre de
la ciutat, sempre pots llevar-te'ls de damunt ocultant-te entre els
participants de la desfilada del Dia de Sant Patrici, siga quina siga l'època
de l'any en la que ambientes la història. Es com en una història d’amor a
París: la torre Eiffel es pot veure des de qualsevol finestra. Els sistemes de
ventilació dels edificis són l'amagatall ideal: a ningú se li ocorrerà mirar en ells i serveixen, a més, per a desplaçar-se fins
a qualsevol part de l'edifici sense dificultat. I en les escenes de llit hi ha
que tindre en compte que tots els llits tenen un llençol que arriba fins les
axil·les en el cas de les dones, i fins al maluc, en el cas dels homes. Parlant
de llits... ara ves i gitat.
Azogue: el inicio
Entrevista a raíz de la publicación de la primera novela Azogue (aún a la venta en papel en Castalia Iuris o Restauro taller d'art y e-book en cualquier servidor). Febrero de 2010
Cara y cruz. Entrevista a Joan Feliu, autor de Azogue.
P: La de protocolo, ¿de qué trata Azogue?
R: Azogue es una novela de ficción en la que se trata con –creo- cierto sentido del humor e ironía una situación un poco extraña, con un misterioso asesinato y sobre una investigación científica que hacen los protagonistas sobre el mundo de la alquimia y la cerámica para descubrir al culpable.
P: ¿A quién va dirigida la novela?
R: Va dirigida tanto a aquellos que buscan puro entretenimiento como a quien busca un sustento científico a todo lo que explica la novela. Tal vez no contente a nadie (risas).
P: Es una novela que viaja a épocas anteriores. ¿Es histórica?
R: No, la novela está explicada en el tiempo actual, en la cotidianidad, pero los protagonistas de la novela necesitan leer y trabajar sobre libros más antiguos que reflejan hechos históricos reales.
P: En la sinopsis dice que Rogelio atiende el encargo de un cura. ¿Qué papel tiene la iglesia?
R: Con el cura se ha buscado a alguien que tuviera una importante presencia social en un pueblo del interior de Castellón. Es importante que sea un cura porque una parte de la novela tiene que ver con la percepción que tiene la Iglesia del mundo de la Alquimia, y por lo tanto era importante que fuera un párroco, pero por lo demás, no tiene nada que ver con la Iglesia, ni la critica ni la alaba.
P: Desarrollándose en un pueblo pequeño de Castellón… ¿Buscas crear proximidad con el lector?
R: Necesitaba un pueblo pequeño –y ficticio- porque la trama de la novela involucra el mundo de la alquimia con el mundo de la cerámica, y necesitaba que el pueblo tuviera una fábrica de cerámica relacionada con el conde de Aranda, en Alcora. También porque necesitaba describir un pueblo con unas condiciones paisajísticas que conociera.
P: ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?
R: Desde hace algunos años he trabajado algunos aspectos del mundo de la cerámica y el mundo de la alquimia a nivel académico, y muchas veces para dar una conferencia me encontraba en una situación en que, para hacer comprender el mundo de la percepción alquímica, tenía que contar un cuento. Por eso, para vincular el mundo de la alquimia con la cerámica necesitaba escribir una novela, y eso posibilitaba también el no tener que justificar todas las hipótesis posibles, como ocurre cuando uno realiza un trabajo de investigación.
P: ¿Se puede aprender con Azogue?
R: Sí, se puede aprender que la Alquimia no sólo estaba pensada para obtener oro o la eterna juventud, sino que su finalidad más habitual en España era obtener medicinas.
P: ¿Qué buscas en una novela?
R: Antes que una gran calidad literaria, prefiero una novela que me entretenga. Si tiene calidad, mejor. Me encanta Pérez-Reverte y me encanta Javier Marías. En el cine, por ejemplo, me puede gustar Woody Allen, pero me entretiene más Piratas del Caribe.
P: Mirando tu currículum he podido ver que tienes publicaciones sobre el arte y patrimonio valenciano y sobre la cerámica. ¿Qué te ha hecho saltar a la novela?
R: Los investigadores tenemos un defecto –yo al menos- y es que cuando acabamos una investigación y la publicamos nos tomamos un descanso. No nos planteamos si esa publicación va a ser leída por más o menos gente, y eso es lo que quería solventar. De alguna manera, una historia de ficción comienza a funcionar a partir de que la gente la lea y la comente. Me apetecía trabajar esa etapa de la publicación.
P: ¿Crees que el bagaje previo que uno posee en un determinado campo es determinante a la hora de escribir una novela?
R: Todas las experiencias son importantes para escribir una novela. El hecho de plantearte escribir más de quince páginas seguidas requiere una preparación o una experiencia previa para evitar repeticiones, para evitar dar cosas por sabidas, etcétera. Haber escrito libros, aunque sean científicos te da cierto bagaje. De todas maneras yo no pretendo convertirme en un gran literato, ni creo que tenga calidad para eso, pero tenía una historia que contar, que es lo fundamental.
P: A estas alturas llama la atención que no hayas tenido que pasar por la autoedición…
R: Ha sido rápido y sorprendentemente fácil. Le había comentado la historia a algunos amigos, que molestaron para que me pusiera a escribirla. Una vez la tenía escrita empezaron a molestarme para que la publicara. Busqué una editorial que no aceptara autoediciones, que tuviera un proceso riguroso de selección de obras y que tuviera en su bagaje obras de escritores ya consolidados, además de aceptar trabajos de autores noveles. La envié, confiado en que recibiría un informe desfavorable que me sirviera de argumentación para que los amigos dejaran de molestarme y la sorpresa fue que inmediatamente me enviaron un contrato. Pensé en retocar el borrador inicial, pero me adjudicaron una editora; Marisa Carbajo. Repasamos el libro durante el verano para que pudiera salir esta primavera y así ha sido.
P: ¿Te siguen molestando los amigos?
Ahora los molesto yo para que lo compren, por mi cargo de conciencia al pensar que puedo provocar la ruina económica de una editorial de Madrid (risas).
P: ¿Algún consejo para los iniciados?
R: Yo les recomendaría dos cosas. La primera es que, si tienen una historia que contar, que la escriban y la ofrezcan para leer para ver si funciona, y si funciona que miren la autoedición como último recurso. Que prueben con editoriales pequeñas, de las que apuestan por autores noveles. Tal vez sean ellos los elegidos.
P: para terminar ¿Por qué dices que la novela puede cargarse quince años de tu prestigio profesional?
(Risas) De alguna manera tenemos una imagen seria como investigadores y la novela trata todos estos temas con mucho humor. En un principio había pensado en publicarla bajo seudónimo, pero finalmente decidí hacerlo con mi nombre real. La gente me dice “¿te arriesgas a que se te recuerde más por una novela que por tu trayectoria?”. No creo que haya mucho prestigio que destruir, pero en cualquier caso, tampoco me molesta.
Nada más. Muchas gracias por haberte dejado entrevistar.
De nada, a vosotros.
El asesino gourmet. Primer día del diario
Sonríe, es lo segundo mejor que
puedes hacer con tu boca
Olía a sangre. Aún antes de traspasar la puerta. Llamé, y como no me
contestó nadie, abrí con la llave que me había dejado en custodia.
Entré. El olor cubría toda la casa. Temía acercarme al salón, pues a
cada paso el hedor se sentía más definido, más fuerte, como si hubieran
desangrado un cerdo en ese momento.
Por primera vez era consciente de que la sangre tiene olor. Olía a
carne combinada con hierro viejo. Extrañamente me atraía por serme familiar,
pero no como la sensación que te pueda quedar tras sangrar por la nariz. Era
otra cosa.
Entonces vi a Javier. Estaba tendido en el suelo
encharcado del salón sobre su lado izquierdo. Desnudo, ensangrentado. Sus manos
atadas por una brida abrazaban sus rodillas. Le habían cruzado el palo de una
escoba por el estrecho hueco que quedaba entre los antebrazos y el doblez de
sus piernas, que quedaban así contraídas hacia su estómago, como en posición
fetal. Sin darme cuenta comencé a silbar Balada para una despedida de
José Luis Perales.
Tras él, tirado en el suelo, una camisa floreada y unos
pantalones cortos que posiblemente conformaban una horrenda combinación
veraniega, a pesar de estar a punto de terminar el mes de octubre. Pensé que
Javier, tras un tiempo viviendo en Alemania, debía de sofocarse con el calor
mediterráneo de Valencia. De todos modos no podían verse bien los colores
porque estaban totalmente empapados en linfa. Parecía como si se hubiesen
derramado litros de plasma sobre todo el cuerpo.
Me acerqué a su rostro, espanté las moscas y comprobé que
era él a pesar de que le habían cortado las orejas y la nariz. Un gran tajo
cruzaba su garganta. Pero la mayor parte de la sangre estaba detrás, recogida
con su ropa, porque le faltaba parte de las nalgas. Me agaché y comprobé que,
pegado por la sangre a los restos de lo que fue su mullido trasero, incrustado
entre sus posaderas mutiladas, se encontraba su propio pene. Siempre había
pensado que si podías confiar en algo, eso era en tu polla, porque seguro que
ella nunca acabaría dándote por el culo. Pues me equivocaba.
El rastro bermellón que difícilmente contenían sus ropas continuaba
goteante hasta la pequeña cocina. Sobre la encimera, teñida también de rojo, se
veía una cebolla a medio cortar, una botella casi vacía de aceite de oliva
virgen y un salero. Sobre el fogón apagado, una sartén con restos de cebolla
pochada y flujo coagulado. A Javier le habían cortado el culo, habían rehogado
su sangre con cebolla y sal, y todo parecía indicar que seguramente se lo habían
comido. Sonreír es lo segundo mejor que puedes hacer con tu boca, lo mejor es
comer.
Ese era el olor familiar, el de una buena sangre frita con
cebolla, hecha a fuego lento durante un mal cuarto de hora. Miré la sartén y la
verdad es que al cocinero no se le había pegado nada.
Volví al salón. El
ordenador portátil estaba destrozado. Cogí todos los papeles rotos de la
papelera y los que pude de entre los que encontré esparcidos por el suelo, parecían
partituras pero eran difíciles de reconocer porque estaban parcialmente tapados
por charcos de humor rojo, botellas rotas, adornos destrozados, vasos, plásticos... Muchos folios
estaban regados por los líquidos inidentificables que debieron estar
custodiados en las ampollas ahora desperdigadas.
Recordé por qué estaba allí. Javier me había dejado la llave de su casa
para que le fuera revisando el correo. A
la proximidad de mi casa respecto de su estudio se unía nuestra relación de
amistad. Entonces vi la caja de música, milagrosamente intacta sobre la mesa. La
cogí.
Salí de de la casa. En la calle llovía y el agua volvía más penetrante
el hedor. El persistente olor a sangre se mantuvo en mi olfato hasta mucho
tiempo después de estar en contacto con el cadáver. Fue entonces cuando avisé a
la policía de forma anónima.
Era consciente de que
comenzaba a cumplirse el teorema de Ginsberg: 1. – No puedes ganar. 2. – No
puedes empatar. 3. – Ni siquiera puedes abandonar el juego.
Entrevista a Joan Feliu, per Alejandra Mariner. Mediterráneo, 11 de diciembre de 2011
Tras año y medio desde que publicara su primera novela, ‘Azogue’ con la que tuvo un notable éxito, el doctor en Historia del Arte y director de Castalia Iuris, Joan Feliu, vuelve a adentrarse en el mundo de las publicaciones con su segundo libro ‘El asesino gourmet’.
--- Por el título, cualquiera diría que le va
la novela negra y el mundo culinario por igual.
Tengo tanta experiencia asesinando como
cocinando. Todas las recetas que aparecen en el libro han sido tomadas de
libros de cocina con algún que otro asesoramiento particular. Y lo de asesinar,
no será por falta de ganas a veces, pero lo único que mato es el tiempo. Lo
cierto es que el aspecto gastronómico es un aderezo en una historia que intento
sea posible y a la vez excesiva, de ahí que me encuentre a gusto en la novela
negra y el humor más negro aún. Escribiendo es la única manera en que tengo la
sartén por el mango.
--- Tras su primera publicación con Bohodón
Ediciones, lo hace esta vez con Finis Terrae. ¿Qué ha motivado este cambio de
editorial?
La gente de Bohodón fue tan amable que no
quería seguir engañándoles creyendo que habían contratado a un escritor de
futuro. Finis Terrae está en Santiago de Compostela y allí todavía no me
conocen. Además Bohodón está enfocando su línea editorial a la poesía y las
publicaciones institucionales.
--- Véndanos su nuevo libro. ¿Por qué diría
que merece la pena comprarlo?
Vale quince euros y puedes tenerlo dedicado,
así que es un regalo original y económico para estas navidades. El libro habla
de la música de Wagner y de la de Perales, de los Caballeros de la Mesa Redonda
y del Santo Cáliz de Valencia, de sectas secretas y del Papa, de psicópatas y
catequistas de confirmación; y tiene sexo, muertes y gastronomía. Seguro que
encuentras algún tema que te guste, a no ser que seas una ameba.
--- Háganos
una breve sinopsis del argumento que nos lleva hasta el asesino gourmet.
El
protagonista, Ernesto Martín, profesor del Conservatorio Superior de Música de
Valencia, aficionado a la cocina y experto silbador del repertorio de éxitos musicales de Perales, nos cuenta en un diario como descubre
una noche el cadáver devorado de su amigo, el tenor Juan José Jurado. Iniciará
entonces una investigación que, acompañado de Cordelia, una sensual y
perturbadora catequista, le llevará a encontrar la relación entre la extraña
muerte de su amigo, Parsifal, la ópera que estaba ensayando, el Santo Cáliz de
la catedral de Valencia y las sectas secretas. Mientras tanto los asesinatos
con fines gastronómicos se suceden.
--- Su novela tiene un gran número de
episodios históricos relacionados sobre todo con el compositor Wagner y el
Santo Grial. ¿De qué fuentes ‘ha bebido’ para ofrecer toda esa información?
Hace años tuve que realizar varios trabajos
científicos sobre Wagner para una serie de conferencias sobre las relaciones
entre la música y la pintura. Ha sido, por tanto, un proceso de documentación
bastante largo que he reaprovechado. Además, la Asociación Wagneriana de
Barcelona me ha proporcionado los datos que me faltaban para completar la
historia.
--- Es autor de varios ensayos ¿Porqué se
decide a escribir ficción?
No por dinero, aunque el ensayo se vende menos,
y lo que se venda bien venido sea. Muchos escriben porque tienen una necesidad
casi fisiológica de hacerlo. Yo no. Yo lo hago, como todo el mundo, incluidos
los anteriores, los buenos y los malos escritores, por vanidad, porque quiero
ser leído, y el ensayo no lo lee nadie. Afortunadamente la mayoría de los que
leen son educados y a los que no les gusta lo que has escrito se callan las
críticas para no ofender, así que pasas unos días de palmaditas en la espalda
que van muy bien para la autoestima.
---¿Hasta qué punto hay en ella de ficción y
de realidad?
Me gusta basar mis novelas en hechos reales,
y todo lo que se menciona sobre Wagner y las fuentes documentales sobre la
leyenda del Grial es absolutamente cierto. He cambiado algunos detalles sobre
algunos elementos puntuales, pero no lo puedo contar aquí. Al final del libro
se relaciona todo lo que es verdad y lo que no.
--- Aunque de temática diferente, repite con
el talante de los protagonistas: el hombre que se convierte en detective casi
sin querer, la mujer que le acompaña en su investigación, una abuela más que
especial…. ¿Tan bien le funcionaron en su anterior novela?
Estuve incluso tentado de repetir con los
mismos protagonistas, como si fuera una serie, pero me condicionaba demasiado y
opté por recrearlos. Necesito interpretar los textos que escribo actuando como
si fuera el personaje, para ver si él se expresaría o actuaría como yo lo estoy
haciendo hablar, y supongo que no tengo demasiados registros teatrales. Estuve
tanto tiempo hablando como Rogelio que cuando tuve que crear a Ernesto, ya
éramos tan amigos que me daba pena matarlo del todo.
--- ¿En qué se diferencia de su anterior
novela, Azogue?
En Azogue, mi pretensión era contar una
historia dando una explicación entendible de los misterios de la alquimia, y
subyugué los elementos literarios a ese fin, con lo que el ritmo era bastante
plano. En ésta se cuidan más los aspectos narrativos, con capítulos muy cortos
y de estructura similar, y sobretodo alternando distintos tipos de narradores para
diferenciar los personajes.
--- ¿Dónde y cómo podemos encontrar su libro?
En Onda, de momento en Restauro Taller d’Art,
donde pueden encargar la dedicatoria. Más adelante en las papelerías
habituales. En Castellón en Castalia Iuris, y en general en cualquier librería
en que se solicite. La editorial lo vende, o mejor, lo pone a la venta, en El
Corte Inglés, La Casa del Libro y otros puntos de venta del estilo. También se
puede solicitar en la propia web de la librería de la editorial (contra
reembolso y sin gastos de envío) o descargar como e-book.
--- Y por último, desvélenos un secreto:
¿todas las ‘leyes’ con las que acaba cada capítulo, también se pueden encontrar
en Google, o son parte de su imaginación?
El libro tiene un anexo dónde se dan los justos
créditos. Una manía que me queda de cuando escribo ensayo. La mayoría de las
leyes pertenecen, como digo en la publicación, a las ampliaciones que se han
ido publicando como complemento a las Leyes de Murphy. Muchas se podrán
encontrar en Internet fácilmente, porque son muy conocidas, pero yo he
utilizado la recopilación de Arthur Bloch de Temas Hoy. Lo que no sé es si el
tal Arthur las ha tomado de Internet. Otras tantas son adaptaciones mías de
lecturas de todo tipo, de comentarios de amigos y de vez en cuando de cosas que
se me ocurren no sé por qué.
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