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La viuda

La viuda lloraba sobre la tumba de su marido cuando fue abordada por un caballero que, de una manera respetuosa, le aseguró que ella había despertado en él los sentimientos más tiernos. Desgraciado -exclamó la viuda- ¿Le parece a usted que es este un momento para hablar conmigo de amor? Le aseguro, señora, que yo no tenía la intención de revelar mi afecto-explicó el señor humildemente- pero el poder de su belleza ha superado mi discreción. Pues deberías verme cuando no he estado llorando -dijo la viuda mientras se mordía el labio inferior...

Sugestión

Mis amigos dicen que soy muy sugestionable. Y creo que tienen razón. Como prueba explicaré un pequeño incidente en el que me vi involucrado en el pasado jueves. Esa mañana estaba leyendo una novela de terror y, aunque era pleno día, caí víctima del poder de la sugestión. Tenía la idea de que había un asesino sediento de sangre en la cocina, y que ese asesino sediento de sangre, blandiendo un enorme puñal, estaba esperando a que entrase en la cocina para saltar sobre mí y hundir el cuchillo en mi espalda. Así, a pesar de que estaba sentado justo enfrente de la puerta de la cocina, a pesar del hecho de que nadie podría haber ido a la cocina sin que yo lo hubiera visto, y a pesar de que no había ningún otro acceso a la cocina más que esa puerta; a pesar de todo eso, digo, yo estaba plenamente convencido de que un asesino se escondía detrás de la puerta de la cocina. Fui víctima del poder de la sugestión y no tenía el coraje de entrar en la cocina. Eso me preocupaba, porque la hora de la comida se acercaba y iba a ser indispensable que entrara. Entonces sonó el timbre de la puerta. ¡Adelante! Grité sin ponerme de pie. No está cerrado con llave. Entró mi casero. Se me ha dormido una pierna, le dije, ¿le importaría ir a la cocina y traerme un vaso de agua? El casero, que es encantador, dijo: Por supuesto. Abrió la puerta de la cocina e inmediatamente se oyó un grito de dolor seguido por el sonido de un cuerpo que, en su caída, arrastraba consigo platos o botellas. Entonces salté de mi silla y corrí a la cocina. El casero tenía la mitad de su cuerpo sobre la mesa y un enorme puñal clavado en su espalda. Estaba muerto. Entonces, ya más clamado, puede observar la cocina y determinar que, por supuesto, no había ningún asesino allí. Como es lógico, se trataba de un caso de mera sugestión.

El asesino

Oía sus propios pasos cuidadosos a lo largo del pasillo vacío. El asesino se detuvo y escuchó los latidos de su corazón, su sangre corriendo, nada más. Realizó una respiración profunda y silenciosa, y luego caminó de nuevo. Sólo unos pasos más hasta la puerta de la habitación, entonces, rápidamente, el trabajo habrá terminado, y él tendrá unos billetes más en su cartera. Quizás viaje a algún lugar cálido y soleado, con buena comida, bebida barata y mujeres amables. Eso vale la vida de un desconocido. Un trabajo es un trabajo.

Miedo

Miró el reloj. 1:19 am. Suspiró. Otra noche de insomnio. De repente, la casa empezó a vibrar y oyó un zumbido fuerte seguido de un destello de luz brillante. Luego sólo un silencio sobrecogedor. Miró el reloj: 3:47 am.

Odio

Aquella chica se odiaba. No podía seguir viviendo así, y terminaría con todo esa noche. Cogió las tijeras y se preguntó qué pensaría todo el mundo cuando se dieran cuenta de lo que había hecho. Respiró hondo, abrió las cuchillas. Sonrió mientras los mechones de pelo le caían al suelo.

Ojo por ojo

Frotando tiernamente su barriga de embarazada, la doctora Miralles subió al tren. Miró a su alrededor y vio que todos los asientos estaban ocupados. Nadie se ofreció a dejarla sentarse. De repente, uno de los pasajeros cayó de su asiento, con convulsiones. Necesitamos un médico, gritó alguien. La doctora Miralles se aferró a la barra para no caerse y simplemente observó.

El retraso

Se despertó con un sobresalto. Se dio cuenta de que había dormido hasta tarde, e iba a perder su crucero. Se vistió rápidamente, cogió su maleta, y llegó al puerto en menos de quince minutos. Pero era demasiado tarde. Se quedó mirando con tristeza al Titanic zarpar.

Impotencia

Despertó para descubrir que estaba paralizado. No podía mover ninguna parte de su cuerpo, ni siquiera podía hablar ni abrir los ojos. Oyó la voz triste de su esposa. ¿Estoy haciendo lo correcto, doctor?. Sí, fue la respuesta, lo único que lo mantiene vivo son las máquinas.

El comienzo

La mujer se quedó mirando a su hijo pequeño. Se veía tan perfecto, tan inocente. Y ella sabía que estaba destinado a grandes cosas en la vida. El doctor le preguntó: ¿Ha pensado en un nombre para él? La señora Manson contestó: sí, se llamará Charles.

La sonrisa

Ella terminó de utilizar la trituradora de madera. Al poco tiempo oyó el timbre de la puerta. Estamos aquí para hacerle algunas preguntas acerca de la desaparición de su marido, dijo el oficial de policía. ¿Tiene usted alguna información? No, lo siento, respondió ella, amagando una sonrisa.

Amar

Despertó un sentimiento de temor en la boca del estómago. Se volvió para mirar al que había sido su esposo durante cincuenta años. Él, acostado a su lado en la cama, estaba muerto. Una lágrima rodó por su rostro. Ella cerró los ojos, para nunca abrirlos de nuevo.

El fin

Puso sus manos alrededor del cuello de ella y apretó. Ella se puso rígida al sentir el aumento de presión y cerró los ojos, esperando el final. Se oyó un chasquido, y luego se acabó. Tus dolores de cabeza se han terminado, dijo él. Sí, gracias a ti, le contestó sonriente ella.

El príncipe azul

El príncipe azul viajó a través de la selva espinosa que rodeaba el palacio, mató al gigante y al dragón que custodiaba las puertas, y trepó las mil escaleras que conducían al dormitorio de la Bella Durmiente. Una vez allí, príncipe azul le echó una mirada, frunció el ceño, se dio la vuelta y regresó a su propio reino.

La segunda cita

Sonreí. Me gustaba aquella mujer. Y para ser la primera cita había salido todo perfecto. Se había reído de mis bromas y me besó antes de irse. No podía esperar a verla de nuevo, pero necesitaría un mes para ahorrar el dinero y poder contratarla otra vez.

Antes de que vuelva Papá

Antes de que vuelva mi papá debo tener ordenada esta habitación. He estado jugando desnudo con los candelabros a que yo era un demonio con mi tridente, igual que uno que vi en una peli de dibujos, así que ahora toca lavarme, peinarme y vestirme con la ropa nueva tan elegante que me ha comprado. Va a venir toda la familia a verme. He hablado con mamá y me ha asegurado que me va a llevar con ella para siempre. Lo que papá le hizo no tiene perdón. Es verdad, cuando mi papá se enfada da miedo, y cuando te pega te puede hacer mucho daño. Lo digo porque lo sé, en serio. Oigo la cerradura. Es papá. Me meto de nuevo en la caja. Es un poco estrecha, pero como esta forrada por dentro resulta bastante cómoda. Me quedo todo lo quieto que puedo, no vaya a pensar que no estoy muerto.

Microrrelato finalista de FantastiCS 2013.

Como de Costumbre

Lanzó con el pie el edredón al suelo y dejó que el frescor mañanero le sacudiera la modorra. Aún no había salido el sol. En el despertador sonaba la emisora de todas las mañanas. Su mujer comenzó a desperezarse, así que él se puso en pie y rápidamente y, mientras bostezaba, atravesó la pared. No se acostumbraba a estar muerto.

Microcuento seleccionado y publicado en "La parca de Venus y otros cuentos"
CERTAMEN DE MICROCUENTOS FANTASTICS12
Editorial:CREAMOS TALENTOS LITERARIOS
ISBN:9788494001260

Bocados sabrosos


Hoy se presenta oficialmente el libro de microrrelatos Bocados sabrosos 2, una iniciativa de la editorial Acen que dirige Marta Senent, una de las personas más valientes e ilusionantes que conozco. El libro tiene fines benéficos y cuenta con mi modesta aportación: Arte efímero:

"Escribía sus poemas en las servilletas de papel de los bares. A veces los regalaba, otras los guardaba en el bolsillo. Es que andaba resfriado. La vida hace efímero el arte."

Si lo has leído aquí estás obligado moralmente a comprar el libro ¿eh?.