La cucaracha era negra azulada, del tamaño de una naranja, y
dócil y mimosa como un gato. Vivía en la bandeja de embutidos de la nevera.
Toda la familia adorábamos a la cucaracha. Mi madre abría la nevera y sonreía a
la cucaracha. Mi hermana no quería ir al colegio sin darle un beso. El día que
murió la cucaracha fue un trauma para todos. Mi padre empezó a beber, mi madre
pidió el divorcio, mi hermana se enganchó al caballo y yo empecé a escribir
cosas absurdas.
2 comentarios:
¡¡¡Jjajjajajajaj!!! ¡Eres único!
¡Mañana empiezo yo a beber!....Nik.
Hay quienes prefieren en las mañanas el café muy negro para desayunar, otros largos y suaves, hay quienes solo deleitan su italiana “latte macchiato” con tostadas y mantequilla, pero no hay mejor desayuno que aquel que se acompaña con un ingenioso y divertido telegrama del buen amigo D. Joan Feliu.
Gracias por compartir tu talento con nosotros, es un verdadero lujo y privilegio.
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